Jose María
Nos hacía su presentación en SpanishArts: "el género al que más tiempo dedico es a la reflexión, pues suelo observar y observarme, analizando en profundidad todo lo que me rodea. Os dejo con algo que escribí, espero que os guste. Un saludo." Lo mismo decímos desde SpanishArts esperamos que os guste.

OTROS ESCRITORES
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  • La Vida y la Muerte

    Qué es lo que tiene la vida que tanto vacío nos produce? O quizás deberíamos preguntarnos que es lo que no tiene para que a veces encontremos un abismo en nuestro interior. Solo el amor es suficiente para llenarlo. Pero, ¿qué es el amor? "Dios es amor" hemos escuchado infinidad de veces. Luego es evidente que consciente o inconscientemente es esto lo que continuamente buscamos. Es el amor que recibimos de los demás lo que nos hace sentirnos bien y es el amor que damos, lo que nos llena. Así es como se manifiesta lo que Es a través de nosotros, con amor. Es indudable la capacidad creativa del ser humano, y es de esta forma, otra manifestación continua de lo que es. Solo somos un mero instrumento o dicho de otra forma, lo que es se está realizando a través nuestro.
    Así pues, es nuestra alma un elemento común con Dios. Liberada finalmente cuando alcancemos la muerte. Esta palabra que tanto desasosiego nos produce y atemoriza es simplemente una liberación. Nacemos para morir y esto es evidente. De nada sirve pues, estar dando vueltas en círculo a los quehaceres y problemas diarios porque finalmente llegará este momento tan temido por algunos y deseado por otros.
    Si partimos de la base que somos un alma con un cuerpo, no al revés, es entonces cuando la muerte se convierte en nuestra aliada diaria. El resultado es un vivir en el presente, en el no-pasado y no-futuro. Es saber en cada momento, porque no sabemos cuando será, que puede llegarte la hora de despedirse. Hoy hablas con un amigo pero mañana puede que ya no lo vuelvas a ver, hoy te enfadaste con tu padre pero puede que en unas horas desaparezca de tu vida..... no nos lamentemos después. Este instante es irrepetible, único; por ello, aprovecharlo y estar aquí y ahora es fundamental. Es así como esa muerte se convierte en una compañera amiga de viajes. Cuanto antes aceptemos este hecho antes desaparecerá nuestro desasosiego. No nos engañemos, el final es ese.
    Pero claro, debemos entender que es el final de una etapa y el principio de otra. El alma, nosotros, lo que realmente somos, deja su encierro en este cuerpo. Se libera. No habrán razas, banderas, territorios por los que defender y morir, poder, egoísmo, envidias, miedos.... condicionamientos, todo quedará en nuestra mente que pasará a formar parte de la tierra. Es por ello, que seremos realmente libres en vida cuando quede fuera de nosotros todo aquello que ocultó nuestro ser. Y será entonces cuando nuestra mente y alma estén en comunicación continua con lo que es. Será entonces cuando ya no miraremos a nuestros hermanos como islas en un mundo perdido, sino como un único continente. Esta es la verdadera revolución espiritual y humana. El problema surge cuando nadie está dispuesto a renunciar a todo esto porque piensan que es parte de su vida y es en verdad un gran error existencial. Las preguntas, ¿de donde venimos?¿a dónde vamos?¿qué hacemos aquí? Quedan relegadas a segundo plano, porque venimos de Dios, vamos hacia Dios y estamos aquí porque lo que es, se está realizando continuamente a través de nosotros.
    Bueno, siempre se nos puede decir que si la muerte es la liberación de nuestro ser, sería lógico pensar en un suicidio colectivo. Hay sectas que han conseguido esto con sus feligreses. Es obvio que no es esto lo que trato de decir, sería demasiado sencillo. La vida se nos ha concedido como un regalo, un gran y maravilloso regalo. No aceptar este regalo es un despropósito y una necedad. ¿Qué hacer entonces? Tiene tantos problemas el mundo, hay gente tan desgraciada y desamparada.... si queremos cambiar algo, como dijo Gandhi, debemos empezar por nosotros mismos y comportarnos como nos gustaría que fuera. Y luego, aceptar la muerte como lo que es, un paso más en la vida.
    "Vivo sin vivir en mi, y de tal manera espero, que muero porque no muero. En mí yo no vivo ya, y sin Dios vivir no puedo; pues sin él y sin mí quedo, este vivir, ¿qué será? Mil muertes se me hará, pues mi misma vida espero, muriendo porque no muero. Esta vida que yo vivo, es privación de vivir; y así, es continuo morir hasta que viva contigo; oye, mi Dios, lo que digo que esta vida no la quiero; que muero porque no muero...Sácame de esta muerte, mi Dios y dame la vida; no me tengas impedida en este lazo tan fuerte; mira que peno por verte, y mi mal es tan entero, que muero porque no muero".... (San Juan de la Cruz)
     

    El ego

    El yo. Vive con nosotros y se aloja en nuestra mente. Su desmedida produce el egoísmo. Pero, ¿que es el egoísmo? Es el yo-mismo. Es la máxima potencia del yo. Es el yo hablo pero no escucho, es el yo como y me importa un bledo si lo hacen los demás, es el yo me enfado por encima de tu enfado, es el yo y después yo.... en definitiva, es el yo soy por encima del tu eres.
    Es cierto que somos animales como cualquier otro pero con la diferencia que nuestras mentes se encuentran más desarrolladas que las suyas, o por lo menos en apariencia, teniendo la capacidad de razonar. Así pues, como tales, tenemos unos instintos muy parecidos, por no decir iguales, a ellos. El egoísmo, es un instinto básico de supervivencia, que viene innato a nosotros. Pero, claro, para eso están nuestros cerebros para saber distinguir, razonar e impedir comportarnos como animales de cuatro patas.
    Ahora bien, la raíz del egoísmo o su origen puede estar en nuestra educación. Es innegable que se nos educa promocionando nuestro ego, la competitividad y la ley del más fuerte predomina en los colegios y en el trabajo diario. Los débiles no sobreviven, hay que ser fuertes, se nos dice. Esto va generando en nosotros una forma de ser y sentir en que el yo va tomando terreno en nuestro ser, hasta un punto en que lo domina todo. De cada uno de nosotros depende de que esto ocurra o no, para eso están nuestras mentes. Pero el condicionamiento externo que recibimos es muy fuerte y difícil de vencer.
    El ser de una forma u otra, como he dicho, es algo que muchas veces viene determinado por las influencias recibidas. El primer paso para cambiar algo de nuestro comportamiento es ser consciente de ello, aceptarlo. Una vez lo hemos percibido, no en los demás sino en nosotros, en nuestras manos esta poder cambiarlo o no. Decir, "soy egoísta", llegar a este punto de reconocimiento, es un paso muy grande. Cuando hemos llegado a decirnos esto a nosotros mismos, implícitamente ya estamos cambiando algo. Es percibir o reconocer algo que estaba ahí y no nos habíamos dado cuenta. Es saber que algo hay que no nos gusta y queremos apartarlo de nosotros. Pero no nos equivoquemos, no vale que se nos diga que somos esto o aquello, no. La opinión de los demás no cuenta porque la persona receptora no somos nosotros y nunca puede saber con exactitud como soy en realidad y la opinión de las circunstancias del hecho en cuestión pueden variar de una persona a otra según como la mire cada uno. Seamos sinceros y miremos hacia dentro. ¿Qué es lo que veo? Veo una persona que solo piensa en sus sentimientos, en sus quehaceres, en sus cosas, en sus manías... y no piensa en las consecuencias que provoca todo ello a su alrededor. Solo existe el yo y nadie más.
    La primera reacción ante tal descubrimiento es la negación. "Yo no soy así", sería la afirmación-negación, pero que en ella misma, implícitamente, estoy confirmándola desde el momento en que el "yo" aparece. Bueno, esto es normal y nos da a pensar que el mayor enemigo del ego es la soledad (soledad constructiva, no la destructiva y aislante; la mejor forma de conocernos es a través de los demás); es por ello que las personas tenemos tendencia a unirnos y relacionarnos con la gente o simplemente desarrollar una actividad arrolladora, como viajar por todo el mundo o dedicarnos brutalmente a cansarnos físicamente (no estoy diciendo que el deporte racionado sea malo) u otras cosas, para mantener la mente distraída, no sea cosa que en un momento dado nos toque enfrentarnos a nosotros mismos y podamos asustarnos. En realidad lo que hacemos es huir de nosotros. Así pues, aunque neguemos lo innegable, ya hemos dado un paso muy grande y es, a partir de este momento, si nosotros queremos, cuando nada será como antes.
    Es cuando se produce el discernimiento y pasamos a la observación continua de este hecho. Es cuando he decidido no ser egoísta. El tomar esta decisión implica la caída en nuestro interior de una serie de muros que nos harán más ligeros en el caminar diario. Poco a poco iremos viendo nuestra actitud frente a los demás y llevaremos cuidado en que el ego no domine nuestro ser y con ello, la relación con el resto del mundo. Aprenderemos a escuchar y respetar, dando lugar a que seamos escuchados y respetados. Es recíproco, lo que damos lo recibimos, sea bueno o malo, es el efecto bumerang.
    Así pues, llegará un día que el egoísmo dejará paso a la humildad, y es esta la que precisamente nos hará fuertes; escrito está, "bienaventurados los manos porque ellos heredarán la tierra". ¿Qué tendrán los mansos que heredarán la tierra?¿Qué será lo que tendrán que no tengan los demás?....
     

     
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